31 MILLONES PARA CÁMARAS DE SEGURIDAD, PERO, ¿ FUNCIONARÁN?
El municipio en reunión de gabinete con sus voceros oficiales, anunciaron la compra de elementos de seguridad.
Lo cierto es que el mejor anuncio que se podría recibir concerniente a la seguridad en Lobos, sería el cambio de gestión de sus autoridades municipales.
Los ciudadanos del distrito, ya no creen más en las reiteradas manifestaciones de su interlocutor válido, respecto del tema seguridad.
Las recientes excursiones de destrozos en diferentes ámbitos de la ciudad, incluido los acontecidos en el Templo Parroquial, demuestran a las claras la INEFICIENCIA del control de monitoreo del sistema de observación municipal y sus políticas de seguridad ¿implementadas?.
La seguidillas de acontecimientos delictivos en los barrios de la ciudad, el robo en locales comerciales en el macrocentro, en los estacionamientos de motos, rotura de puertas en casas de familias a escasos metros del palacio municipal, la aparición de armas y pertrechos bélicos de fuerzas policiales, etc. no hacen más que poner de manifiesto que la seguridad de los bienes de los ciudadanos en la ciudad no existirían y, mucho menos la gestión de las autoridades municipales.
El desorden en el tránsito, es otro de los temas en que la gestión de Salgado 40 estaría demostrando que su trabajo dejaría mucho que desear.
Los moto vehículos, un negocio en crecimiento en la ciudad, desde hace tiempo han tomado la ciudad como un ámbito de hacer lo que quieren sin control visible, han hecho de las calles, incluido el sector de la chicana, su lugar de predominio.
Los fines de semana se han convertido en un verdadero enjambre de conductores violando todas las normas en diferentes puntos de la ciudad.
No existen controles de saturación ni algo que se le parezca, los conductores pueden ingresar y salir de la ciudad sin que las fuerzas del orden se enteren.
La noche de lobos se han complicado, especialmente los fines de semanas, fiestas privadas cualquier día de la semana, que atormentan a sus vecinos con la música en decibeles imposibles de cuantificar, ni hablar del consumo desenfrenado de alcohol en los menores y sus ingresos en lugares nocturnos que le serían restringidos, el descontrol en ese sector es total.
Ningún operativo de control de tránsito a la salida de los boliches, no existe una política al respecto.
Mucho para hacer, pero desgraciadamente poca gestión.






