Por una extraña coincidencia, anoche fui a buscar un amigo que reside en CABA, a una fiesta privada en La Laguna de Lobos.
Llegar al lugar, no fue difícil, correctamente señalizado y, mejor que cualquier calle de la ciudad, al ingresar me encontré con un mundo que no conocía.
Dividido en sectores que muestran una organización completa sobre viviendas y «huéspedes», se apreciaban vehículos tope de gama y cada tanto, personas que parecían disfrutar de fiestas privadas.
Guiado por el GPS, llegué a un complejo ampliamente iluminado, donde se realizaba un evento privado y, donde se percibía más de un centenar de . vehículos correctamente estacionados.
Conté al menos, criteriosamente distribuidos, media docena de generadores de electricidad de gran porte y ya cerca de la instalaciones donde se desarrollaba la fiesta, personal de servicio que iba y venía.
Ante tamaño evento, ante tamaño despliegue de personal, asistentes, invitados, etc. este cronista no percibió ni UN SOLO personal de seguridad, de hecho a pesar de que existía un cartel que indicaba que era propiedad privada y, que contaba con garita y barrera para el ingreso, el paso estaba liberado. Cualquiera con otras intenciones podría haber ingresado al predio. Por suerte en mi móvil, llevaba el nombre de la persona invitada, la geolocalización donde buscarlo, por cualquier solicitud de personal autorizado a requerírmela. Nada de eso pasó, como ingresé yo, los asistentes a la fiesta estaban a merced de cualquier otra circunstancia.
AHORA BIEN:
Inspección del municipio, a cargo del Director Pablo Enriquez, es quien está a cargo de las habilitaciones de lugares bailables y por donde pasan ciudadanos por los cuales los organismos de gobierno, deben velar por su seguridad de todo tipo.
Lo llamativo es que, visitando la página de promoción del lugar destinado a recibir turismo en la ciudad los comentarios de personas que usaron estas locaciones, dejan bastante que desear y, si a eso le dejamos la intranquilidad de tanta gente aglutinada sin que medien medidas de control y seguridad, las cosas comienzan a ponerse ambiguas, al menos en la suposición.
y, la pregunta del millón: ¿existen ordenanzas que califiquen, controlen, y dicten normas de seguridad para tamaños eventos?, ¿El municipio tiene información sobre cuantas fiestas de este tipo se desarrollan en la ciudad y alrededores?, ¿existe un protocolo de seguridad para estos eventos masivos?
Las dudas pueden quedar flotando en el aire pero, cuando uno empieza a tirar del piolín de estas cosas, comienzan a aparecer algunos supuestos que a modo de chisme, le dejo al Director de inspección General de Lobos.
Se comenta de un local sobre el Callejón Turdo que habría organizado bailes para estos carnavales, entre sus socios, se «encontraría un funcionario municipal», ¿Será verdad?
En breve lo averiguaremos.






