El Cuarto Poder

Noticias de Lobos

https://www.solumedia.com.ar/radios/6498/index.html

https://www.solumedia.com.ar/radios/6498/index.html

Actualidad Culturales ECOLOGÍA ECONOMÍA Información General SOCIEDAD

«AL PAN, PAN Y AL VINO, VINO», O LA VERDAD DE LA MILANESA

En su clásica columna Alejandro Ge, nos muestra su inefable modo de ver las cosas. Sencillas, concretas y llenas de verdades absolutas.

 

¿SON ENEMIGOS DEL TURISMO?

En once años de gestión, ni turismo, ni parque industrial, ni crecimiento comercial, ni desarrollo social.  Entonces nos preguntamos: ¿Para quiénes gobierna el Municipio de Lobos?                                                                                                                 

 

Durante la reunión del HCD celebrada en la famosa -a nivel nacional-  Laguna de Lobos (también conocida localmente como “Villa Loguercio”), el Partido Justicialista lobense presento un proyecto de ordenanza proponiendo una serie de medidas para sacar al turismo receptivo del ya escandaloso abandono por parte del gobierno municipal.

Lo que en cualquier otro municipio sería una legítima y natural preocupación por desarrollar un sector tan importante de la economía local, en Lobos a muchos les suena como una chicana o una provocación deliberada de la oposición, simplemente porque parece algo imposible. En estas breves reflexiones, vamos a tratar de desentrañar porqué en Lobos suceden estas cosas cargadas de misterios.

Para empezar, deberíamos analizar si nuestro gobierno municipal salió de algún repollo, o de otro lado. Es muy obvio cual sería el sector preferido del Intendente Etcheverry, si tuviera que elegir entre el turismo, la industria, los servicios o el campo. Esto se evidencia por su historia y por su gestión de gobierno, ya que es el único mandatario que, en los últimos 18 años, estuvo de manera directa o indirecta 22 años al servicio de campo… pero no da la cuenta… ¿cómo hizo?

Hagamos un poco de memoria. Jorge Etcheverry ya era desde antes productor agropecuario, pero saltó a la política durante el conflicto del año 2008 por las retenciones, cortando la ruta 205.

Su naciente liderazgo sobre un grupo de apellidos tradicionales de la Sociedad Rural lobense (Egli, Bordieu, Arata y otros) lo llevo a la presidencia de la institución, aunque siguió formando parte de su dirigencia aún después de asumir la intendencia de Lobos, hasta el año 2019. Once años al servicio directo de la S.R.L. Durante cuatro años superpuso, de forma ostensiblemente confusa, su función de intendente de todos con la de dirigente sectorial de un grupo minoritario.

A partir de 2016 hasta la actualidad lleva otros once años favoreciendo con sus políticas al sector que representa y al cual indudablemente pertenece. Dicen los que saben “teoría de los conjuntos” o algo así, que once más once es igual a veintidós, aunque entren en dieciocho. FIN como diría nuestro amigo “pendrive” Adorni. Su ladero, comodín y mano derecha Pablo Hasper tampoco vino de un repollo. Es un heredero generacional del prócer histórico de la Sociedad Rural de Lobos Alfonso “Toto” Hasper. Más veces tapa o entrevistado de la revista de la rural, que Susana Giménez de la revista Gente.

Los once años de la actual gestión comenzaron con una obra millonaria, la canalización de las Garzas, en exclusivo beneficio de un puñado de campos lindantes con el arroyo. ¡Con esa plata se podían haber hecho tantas cosas! El resultado -daño colateral- fue la destrucción del ecosistema natural del arroyo, y el direccionamiento de toneladas de agrotóxicos residuales en forma rápida y directa hacia la Laguna de Lobos.

Inmediatamente sobrevino la novela de la turbia obra del “terraplén de Galazzi”, otra vez para satisfacer una vieja aspiración de un socio de la rural amigo de “el jefe”. En los mismos términos durante todos estos años se produjo un verdadero festival de canales clandestinos apuntados a nuestra laguna, con el consecuente drenaje artificial de agroquímicos. El colmo llegó hace poco, cuando el propietario del campo lindante al fondo de Villa Loguercio construyó una zanja de dos metros de profundidad para impedir el paso del turismo hacia “su lado del planeta”, y con la tierra construyó una cordillera sobre la calle 24, un espacio público que fue víctima lisa y llanamente de una “expropiación inversa” de un particular al estado municipal.

Ni hablar de la apropiación histórica del denominado camino de sirga, profundizada con la habilitación de un “glamping” que, otro daño colateral, sigue generando un grave conflicto de convivencia -no solo con el ecosistema del humedal- sino también con los vecinos de la Bahía y La Araucaria, cada vez que el reducto de paz y tranquilidad campestre se convierte en escenario de “lucrantísimas” fiestas clandestinas.

Como si fuera una burla a todos los lobenses, el Presupuesto 2026 del municipio incluye una previsión de ingresos de $3,9 millones ($ 300.000 por mes) por el uso en beneficio privado de decenas y decenas  de kilómetros de “playas y riberas públicas”, que nos pertenecen a todos, pero ni el lobense ni el turismo pueden disfrutar, como si lo hacen en todo el perímetro de las lagunas de Monte o Chascomús.

Hasta aquí te hemos contado quienes lo hacen, a qué sector de la sociedad lobense pertenecen, en beneficio de quienes hacen lo que hacen, y a quienes perjudican, violando sistemáticamente normas legales provinciales y nacionales. Entonces, ya podemos volver al comienzo de esta nota.

Cuando nos preguntamos si la Sociedad Rural de Lobos y sus delegados en el gobierno municipal desde hace once años, son enemigos del turismo, no estamos planteando una cuestión emocional ni sentimental, sino haciendo referencia a un claro conflicto de intereses sectoriales en el cual, el rol de Estado municipal es claramente parcial, cuando su función debería ser diametralmente diferente. Hasta eliminaron la Dirección de Turismo.

Y la misma pregunta, sin dudarlo, deberían hacerse los industriales, los pequeños comerciantes y demás sectores de nuestra sociedad, sin prejuicios ideológicos ni políticos, y atendiendo a sus propios intereses en el marco de una comunidad de 45.000 personas, donde se gobierna priorizando la conveniencia de unos pocos centenares de productores agropecuarios, y en detrimento del resto.

En este contexto, parecería que la iniciativa de la oposición legislativa de presentar un proyecto de ordenanza, que es una especie de “reparación histórica” de la Laguna de Lobos, no es más que una manera explícita de poner en debate la realidad lobense, una chicana, una provocación, una expresión de deseos, o una muestra por adelantado de como debería funcionar un gobierno municipal diferente, que gestione con equidad para todos los sectores,  claramente contrapuesto a estos once años de “capitalismo de amigos y parientes” conducido en beneficio propio por los representantes de “el campo”.

Desde luego, aunque por alguna alquimia política el proyecto resultara aprobado, nada de lo que allí se propone será realizado mientras dure un gobierno municipal que nos tiene acostumbrados a hacer lo que se le da la gana, cagándose hasta en los fallos judiciales.

 

ALEJANDRO GE