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ALMACÉN DE CAMPO, EN SALVADOR MARÍA

Un emprendimiento que arrancó en el mes de febrero de 2025 y es un lugar detenido en el tiempo.

Salimos de la belleza de un atardecer que presagiaba un ocaso de aquellos que la campiña bonaerense nos tiene acostumbrados, mientras el suave ronroneo del auto transitaba lo que quedaba de la luz solar. Llegamos a Salvador María, el boulevard nos abría sus dos manos como presagiando esa bienvenida de los bucólicos pueblos de la provincia, los negocios ya con luces encendidas y esa hermosa experiencia de los vecinos disfrutando del fin de la tarde en sus veredas.

De pronto, las luces de lo que que parecía una vieja estación de servicio, nos llamaba desde la mano contraria. Hacía allí nos dirigimos y desde el mismo momento en que estacionamos, comenzamos a degustar un  ocaso con luces y sombras que asombraban la visual.

RAMOS GENERALES, DESPENSA RURAL, DE LA HUERTA A SU CASA, decía el primer cartel que presagiaba lo que, de a poco, iríamos descubriendo y engalanaría nuestras retinas.

De allí en más, todo fue un total  incremento de sorpresas que parecía no terminar.

El mobiliario que se apreciaba, todo de maderas reacondicionadas, roble, saligna, pino, pinotea, calden, cedro y la madera rústica que buscara estaba allí finamente trabajada, con cortes perfectos, el pulido parecía como si fuera  una finísima laca que todo lo hacía resaltar.

A veces, solo a veces, el color mate de algunas mesas contrastaba con la firmeza noble de los encastres que hacían ver la exquisita manos de carpinteros experimentados.

Al levantar la vista, se apreciaban enseres del trabajo de campo, que combinaban con los adornos perfectamente colgados en las paredes, en los tirantes, en alguna alfagía que cruzaba la construcción y terminaba en el remate de cuadros con recuerdos, rostros de campesinos rurales, familias, herramientas y joyas de talabartería que hacían que todo bailara en un calidoscopio de colores y sensaciones encontradas.

Una familia de turistas que hablaban de otras tierras y disfrutaban algunas exquisiteces del lugar, un par de parejas de la zona, otro de Lanús, tres damas con niños degustando con placer lo que las camareras traían… Todo, engalanado con un exquisito gusto perfeccionista de algún diseñador que supo interpretar al dedillo ese lugar que de tantos recuerdos a más de uno, le aseguraron un momento de felicidad y complacencia.

A todos se les pidió permiso para obtener las imágenes. Sorprendidos y agradecidos de posar para este medio, sus rostros demostraron que su tarde se hallaba completa con el lugar que habían encontrado.

Nos dirigimos y hablamos con quien era para ese entonces el alma de ese lugar: Luciana Biló nos contó que era de Lobos, que todo se originó en la idea de comercializar un emprendimiento rural originario de la Araucaria. Allí se producían mermeladas, jaleas, conservas, algunos fiambres, todo artesanales, miel, encurtidos y los productos de aves de corral.

Le agregaron lo que cada gente de campo produce para su consumo diario y, de pronto, decidieron apostar y abrieron el local.

Viendo todo lo que tenían en muebles y que el carpintero se animaba a producir, le agregamos muebles.  Nos dijo: «Yo provengo de una familia de constructores y, cuando Fede Lorenz vio el potencial, contrató un diseñador que realizó todo esto.»

La cantidad de cosas que sobraban de algunos remates, más las cosas que se consiguieron, hizo el resto.

«Inauguramos el 22 de febrero de este año, regalamos choripanes y carne, a partir de allí el restaurante los días que abrimos hace el resto.

Abrimos el viernes a la noche, sábados mediodía y noche y domingo al mediodía.

Pueden elegir entre las picadas, el desayuno con pan de campo, tostadas y mermeladas caseras, buena carne a la parrilla y el café de la casa.»

Prometimos volver para degustar las cosas lindas y ese cariño de la gente de campo.

Cuando regresamos con la noche ya avanzada, las estrellas tenían un brillo diferente, el tiempo detenido mientras estuvimos disfrutando de ese lugar parecían entusiasmarnos para el retorno inmediato del día siguiente.