La baja en la edad de imputabilidad parece ser, todo así lo indica, la necesidad del gobierno de hacer ver la problemática, pero no las soluciones.
Junto con la reforma laboral, el Presidente tiene asegurada buen parte de su plataforma política. Las declaraciones de Milei, hechas a medios internacionales, en las cuales manifestaba que, él trabajaba para destruir el Estado desde adentro, hace aparecer que, con estas dos leyes, que hoy trataría el Congreso formalizaría su cabecera de playa para de esta manera concretar sus pretensiones.
Es un hecho que buena parte de la corporación política está de su lado, sin ver que de esta manera cambiará sustancialmente, la existencia de la ciudadanía de los argentinos.
Los nucleamientos de entidades civiles y comerciales que, siempre se abroquelaron en defensas de sus ganancias sin límites, hicieron el resto.
El entramado social, se fue deteriorando al paso de individuos que vieron la posibilidad de enriquecerse proponiendo soluciones fatuas si llegaban a la administración del estado, hicieron el resto.
El contexto social que acompaño todo este proceso en el mundo, siempre se encolumnó a la vista de una vida de exuberancias y de set de filmaciones que solo potenciaba sin límites, la ambición de llegar a esa panacea que los ojos no cesaban de añorar alcanzar.
La falta de educación, la ausencia de la familia, el abandono del estado, entre otros, fue construyendo y cocinando el caldo de cultivo de una sociedad donde el menor, SIEMPRE FUE el último orejón del tarro.
Desde el fallecimiento de la defensora de los humildes, EVITA, muchos son los que quisieron intentar tomar el rol que ella supiera darle a la defensa de los derechos de los niños.
Políticas que cubrían necesidades básicas de protección, asitencialidad en salud, divertimento, seguridad, vivienda y educación entre otras, fueron las naves insignias que el peronismo nuca debió dejar de lado.
Cuántos menores hoy piensan en un futuro concreto de mejor vivir, quiénes son aquellos que tienen su futuro asegurado, que menor de una familia de clase media tiene asegurada su permanencia en una sociedad que les provea lo básico para seguir adelante.
NINGÚN PARTIDO POLÍTICO, tiene ni tuvo en sus plataformas, las cuestiones básicas de transformar una realidad que, de seguir así, terminará por desgranar el tejido social, poniendo al Estado, en posición de las leyes que lo asistan, en franco carácter de Estado represor.
Este cronista no puede digerir que nuestros hijos, lo más preciado de nuestras vidas que trasuntan sus días de esperanza en un futuro mejor, queden a disposición de un sistema perverso que solo busca el castigo y no las soluciones a los temas que de una forma u otra, los comprometen.
La seguridad, la justicia de nuestros días, los funcionarios de turnos, ninguno, podrá ponernos a salvo de las decisiones de algún desquiciado mental que amparado en las leyes que se dictan, abusen de nuestros supremos derechos consagrados en la constitución que nos rige.






