Este sábado con una interesante cantidad de público asistente, Julio Otaño, disertó sobre la vida y obra de Juan Manuel de Rosas.
Con una nutrida cantidad de asistentes que escucharon las casi dos horas de charla de Julio Otaño, docente, historiador, abogado, presidente de Museo de Museos Históricos del Municipio de San Martín y es miembro del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas.
Con una apabullante simpleza pero lleno de datos históricos, su charla fue una clara demostración de seguridad en sus dichos ara develar las dudas sobre la histórica vida del restaurador de las leyes, o el caudillo, o el gobernador o de cuanta definición se intente aplicar a un Héroe que marcó nuestra historia.
La vida de Rosas fue tan prolífera que muchos la asocian al nacimiento del Peronismo.
Rosas nació en 30 de marzo de 1793 en Buenos Aires y falleció en Sounthampton, el 14 de marzo de 1877.
El eje de la charla se desarrolló desde los ejes de: ¿Quién fue Juan Manuel de Rosas?
¿Caudillo? ¿Gobernador? ¿Restaurador de las Leyes?
¿Defensor de la soberanía o figura controvertida de nuestra historia?
¿Por qué existen miradas tan diferentes sobre su legado?
¿Quiénes escribieron la historia de Rosas y desde qué perspectivas?
¿Qué nos dicen las distintas etapas y corrientes de la historiografía sobre su figura?
¿El surgimiento del peronismo recuperó la figura de Rosas?
¿Y qué ocurrió con esas miradas después del derrocamiento de Perón?
Un verdadero acierto de los organizadores, una muestra de que a esta Argentina se la debe recuperar de los valores de la identidad de nuestra propia historia y, del conocimiento que sepamos inculcar a nuestros jóvenes.
Una verdadera muestra de que todavía no hemos logrado interesar a nuestros jóvenes por interesarse por nuestra historia, fue la total ausencia de jóvenes militantes a la inmensa charla que se pudo disfrutar en todos sus términos.
Quedó flotando las palabras de Otaño, que vertiera la víspera en el programa de La Voz de El Cuarto Poder por FM Reencuentro donde dejó bien en claro que «Aquellos pueblos que no recuerdan su historia, están condenados al fracaso.
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