David Porchedda, a la salida del sesión número 15 del Concejo Deliberante agredió verbalmente al titular de este medio.
Como un verdadero mamarracho, incapaz de sostener un diálogo coherente, el mencionado concejal a viva voz, ante testigos presentes, afirmó que quien escribe estas líneas, es un «servicio» a sueldo.
Nada para decir al respecto, ofuscado diciendo frases incoherentes por lo sucedido dentro del recinto, e intentando agredir provocativamente con su dedo índice, sin dejar de decir epítetos delirantes, no pudo contestar sobre las sumas desaparecidas en dos oportunidades consecutivas de los fondos de su partido en las elecciones pasadas.
Aduciendo que quien escribe esta columna, había agredido injuriosamente a su progenitor, no dejaba de emitir amenazas sin razón.
No obstante y, como corresponde a una persona de bien, inmediatamente tomé contacto con su señor padre para ponerme a su disposición por si se consideraba ofendido por alguna calumnia de mi parte.
Demás está decir, con la deferencia con que Tristan Porcheda me atendió, manifestando que no existía tal cuestión.
Por lo pronto, mucho agradeceré al concejal, cese en sus brabuconadas en las redes y que, recuerde que junto a quien escribe estas líneas, se encontraba acompañado, al momento de su agresión verbal, por dos profesionales del derecho.






