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https://www.solumedia.com.ar/radios/6498/index.html

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LA VERDAD Y LA MENTIRA

 

Al mejor estilo de nuestro presidente y todos sus acólitos, algunos compañeros, cuando no pueden responder, acuden a la mentira.

 

Este breve cuento tradicional relata el origen de la mentira y sus consecuencias, explorando cómo esta interactúa con la verdad a través de una antigua leyenda.

Había una vez un hermoso día soleado cuando la Verdad y la Mentira se encontraron.

—Buenos días —saludó la Mentira, mirando hacia el horizonte.
—Buenos días —respondió la Verdad con cierta timidez, comprobando si el cielo estaba realmente despejado.

La Mentira, siempre inquieta, invitó a la Verdad a nadar al lago. La Verdad, desconfiada, tocó el agua con la yema de los dedos y descubrió que, en efecto, era refrescante y hermosa. Ambas se despojaron de sus ropas y se sumergieron a nadar juntas.

Sin embargo, la Mentira salió del agua rápidamente, se vistió con las ropas de la Verdad y se marchó. Cuando la Verdad salió del lago, notó que sus vestimentas ya no estaban y se negó a ponerse las ropas de la Mentira. Prefirió quedarse desnuda antes que ocultarse bajo apariencias falsas.

Desde aquel día, cuenta la leyenda, las personas son incapaces de aceptar a la Verdad en su forma pura y desnuda, por lo que prefieren mil veces mirar a los ojos a la Mentira disfrazada.

La verdad y la mentira: un relato para reflexionar.  Sant Josep Obrer.

 

Este es un claro ejemplo de lo que muchos hacen con la realidad cotidiana de ciertos hechos en la ciudad. Existen clarísimos casos en que las pruebas que obran en la justicia demuestran que funcionarias/os de ámbitos institucionales que tienen que ver con el tema de niños, niñas y adolescentes, imbuidos en la trama burocrática de las falencias del sistema, por no resolver  situaciones precisas, prefieren escudarse en falta de tiempo, presupuesto, poco personal o, simplemente, en problemas personales de familia, desoyendo el espíritu de la ley en esa delgada línea de interpretación de la normativa vigente, incluso mintiendo en falencias de procedimientos a los que no asisten, por invocación de lo antes descrito.

Prefieren mentir, escudándose en algunos conceptos quejosos, restando importancia a la aplicación de sanciones que podrían ocurrir.

A veces, no concurren a acompañar a menores a estrados judiciales en La Plata, menospreciando el derecho de sus representados.

De igual manera, ante la queja de profesionales que sí trabajan, sujetos al Derecho, se sienten agraviados y entonces mienten.

El resultado es siempre el mismo: el menor es el perdidoso y el oprobio del deber no cumplido es como la ropa que la verdad no quiere ponerse, aunque la mentira sí disfruta de la ropa que ha usurpado y luce.

Ante la vista de este cronista, se encuentra un expediente que tiene tratamiento en este sentido y la menor, en aquellos tiempos, no puede hacer valer sus derechos y queda presa. Todo porque la desaprensión de una funcionaria presurosa por resolver una problemática familiar obvió su responsabilidad.

Y, como si fuera poco, un superior local prefirió terminar su partido de golf antes que ocuparse del tema.

Conclusión, la menor transcurre sus días en cautiverio y, ahora, ya mayor, cuando recupere su pronta libertad, seguramente contará su causa en este medio.

Pero eso no termina allí. A veces, la mentira abandona su rol disfrazándose de víctima y replica su poder y azuza a interlocutores que repiten sus conceptos confundiendo a quienes quieren escucharlos.

 

Claro que siempre hay quien, en uso y vistas de las actuaciones, entiende y desarrolla las verdades que “algunos” quieren esconder.

Y, entonces, aparece el político de profesión escudándose en el paraguas de la mentira, pero la verdad ya está cubierta con la ropa limpia y reluciente de los expedientes que pronto saldrán a la luz.

 

EN EL MIENTRAS TANTO:

Son muchos los vecinos, desde lugares sin trascendencia política, que intentan mirar una sociedad diferente desde el punto de vista objetivo, sin lograr hacer entender a los políticos que su derrotero egocéntrico marcado de conveniencias personales y su sector solo llevan a la ciudad a la desgracia estructural que se vive hoy en día.

Hay otros que, desde la militancia, dentro de su sector de preferencia, ven cómo todos sus esfuerzos fracasan en la maraña estructural de años de asintomática perfidia de los que más tienen y de las apetencias de seguir el camino de sus antecesores.

Muchos se preguntan, al final del día, ¿para qué?

Ellos se conforman, como quien escribe estas líneas, en saber que hay que seguir pensando en una sociedad que nos permita criar a nuestros hijos en una sociedad mejor, donde las personas vulnerables puedan tener una mejor oportunidad de vida.

Pero la cruda realidad, y es la que hay que desterrar, es que cada día los políticos que quieren llegar a la función pública solo lo hacen para obtener las herramientas que les da la democracia para ejercer la violencia de su punto de vista, para imponer el diálogo propio, por sobre las ideas de los demás o, incluso, para dejar de lado promesas de campaña que les son molestas, luego de haberse hecho con el cargo obtenido. Ocupan, con el correr del tiempo, espacios públicos donde suelen dar rienda suelta en forma personal o de amigos, familiares, etcétera, destilando el odio y la indiferencia sobre aquellos que osaron cuestionar sus procederes.

Es allí donde las buenas personas abandonan las luchas y la militancia que, con el tiempo, ensombrecen los viejos partidos de antaño dándole paso a los oportunistas que se animan a cualquier cosa.

Un claro ejemplo en Lobos es aquel funcionario, antes de la función pública, amado por sus colegas, por sus alumnos, un tipo simple, aquel que fortalecía a las personas de bajos recursos apoyándolos en su deseo de terminar sus estudios y el logro de terminar la secundaria. Pero el poder lo captó, lo cambió y, hoy, no logra ver la necesidad desastrosa de la población y solo piensa en obedecer a su amo, en detrimento del que más necesita.

Hoy ni pestañea en autorizar suntuosos ornamentos, antes que privilegiar un simple pañal para un bebé que no lo tiene.

A la luz de los acontecimientos, podemos decir que está demostrada la imperiosa necesidad de un cambio desde la misma base profunda de la sociedad, pensando en el diálogo y los proyectos con altruismo neto, sobre devolver a la ciudad, las fuentes de trabajo, el desarrollo de la ciudad, la preminencia de un sistema de salud, de establecimientos escolares que garanticen la permanencia de los alumnos, un sistema de seguridad que contemple la posibilidad de todos los habitantes, un desarrollo de toda la comunidad comercial, un especial programa de turismo que permita visibilizar las bondades de la región, un proyecto de estudios educativos superiores y un régimen de control concreto y seguro de los actos de Gobierno.