El posteo que hiciera el ex Director de Turismo Ignacio Suarez, en redes sociales, causó un gran revuelo por lo consistente de la nota, por el abordaje y lo sensato de sus conceptos y por que Lobos en Turismo, desde su salida del gobierno navega en un mar de imprecisiones.
Hoy, Ignacio Suarez, docente en dos universidades públicas, además de perfeccionarse en áreas de turismo gubernamental, es un proyecto de funcionario y/o especialista en hacer realidad, las exigencias de nuevas herramientas para poner a Lobos en un lugar preponderante, claro que para eso hay que perfeccionarse.
Un conocido referente que vive en La Laguna de Lobos, con un proyecto de lo que se debería avizorar en ese lugar, le responde:
RESPUESTA A IGNACIO SUAREZ
Claramente el turismo y el deporte son sectores económicos que generan sinergia entre sí. Pero todo en este mundo es relativo. De nada sirve armar una bicicleteada entre vecinos, porque eso no genera turismo. Pedalean, transpiran, se divierten y se van. Perogrullo ya lo sabía.
Nacho fue el único director de turismo que mereció ese cargo en los 10 años de gestión de este gobierno municipal. La última, que se autodefinía como “influencer”, “coaching ontológica” y otras pavadas más, fue una falta de respeto a los empresarios turísticos locales.
La hotelería lobense está en venta a precios de remate. Cualquiera puede comprobarlo en los principales portales inmobiliarios del país.
Nacho es un profesional conocedor del negocio y del mercado, y sabe que el turismo se desarrolla con infraestructura, recién después con márquetin (cuando tenes algo para ofrecer), y por último todo lo demás. Pero le tocó un Intendente al que no le interesa otra cosa que los negocios sectoriales a los que representa. Lobos no tiene infraestructura ni márquetin turístico, y ya no tiene ni siquiera dirección de turismo.
El turismo “de calidad” se define como aquél que genera al menos un pernocte (que el turista se quede a dormir al menos una noche). Los escalones de la industria turística son en primer lugar la hotelería, luego la gastronomía, el entretenimiento, la cultura y el deporte. Sin pernocte el gasto es marginal. Sin gasto no hay aporte a la economía local.
Este verano, los domingos la costanera se llena de lobenses que no pueden ir a otro lado, y se traen de la casa el sanguche y el mate. Bienvenidos y en buena hora que valoren nuestra laguna, pero eso no es turismo.
La Laguna de Lobos es un atractivo natural a dos horas del principal mercado emisor de turismo del país, con más de quince millones de clientes potenciales. Está bien, dos tercios hoy por hoy no llegan a fin de mes, pero el resto sí. Es el modelo de la patria financiera. Si el gobierno te paga el 50% para que le prestes tu plata, hay que ser muy idiota para invertir en un hotel. Y los que viven de la economía real mayoritariamente pierden el trabajo o no llegan a fin de mes.
La Laguna de Lobos se encuentra en el peor estado de abandono que haya conocido, con calles intransitables, servicios del siglo pasado, sin la menor infraestructura turística para atender a esos cinco millones del AMBA que tienen guita para gastar. No tiene ni un puto muelle municipal para que el turista se saque una foto. Nuestra Laguna es la muestra más clara de esta década de atraso y decadencia de Lobos.
Ignacio Suarez lo sabe y por eso hizo las valijas y se fue. Un verano se tuvo que comer el sapo de un puesto de propaganda turística de CABA en plena costanera, por un negocio político espurio de nuestro Intendente cuando decía que era del PRO y le chupaba los eggs a Macri. Lo cansaron mal.
En un eventual futuro gobierno municipal de “los mejores” que cierre esta página tristísima de Lobos, sin importar del partido o fuerza política del que provengan los mejores, Ignacio debería merecer una segunda oportunidad, y ser parte de ese equipo imaginario.
ALEJANDRO GE.






