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CARTAS DE SANGRE, DE AGUSTÍN CAMPERO

Autor: Agustín Campero

Rosario, Provincia de Santa Fe/

Un novel autor que se inicia en la escritura, aquí presentamos un relato de su primer libro a editar, CARTAS DE SANGRE.

 

 

¿QUÉ TAN PRONTO ES AHORA?

 

¿Alguien le explica al sol que tan pronto es ahora? Yo que soy fanático de contar el tiempo y me volvía loco cuando todo se descontrolaba no soy capaz de darle ese tipo de explicaciones, me pierdo en ese enrollo que se vuelve las sensaciones humanas y no entiendo cómo suceden las cosas, en este caso en particular, funciona de la misma manera donde tu mente llegó a la conclusión que necesitaba la mía para chocar como los hacen dos planetas cuando necesitan renacer en el mismo universo. Ahora nos volvimos la mirada de aquellos que se encuentran en un público, en una plaza, en la calle o en la cama, aquellos que se queman los dedos esperando ser amados como uno quiero pero no sabe qué pensamientos tiene en la cabeza el otro y que le puede llegar a agradar de uno, pensando incluso en ponerse algún velo para difuminar el lente del otro y que la foto salga borrosa intentando ocultar algo que capaz no nos llegue a gustar, pero lo que no nos damos cuenta es que al final usamos el mismo lente para ver y que en este caso dos que se quieren pueden volar intentando hacerle un agujero al mismo sol con la tensión que hay mientras los dos caminamos de la mano y vos respiras profundo de la vergüenza y yo respiro profundo para no decirte lo bello que te queda lo que tenés puesto. Obviamente lo pensé mil veces desde que te conozco pero creo que el momento perfecto para hacerlo es 2 años y medio después de llevarte a ver esa película que tanto esperábamos ¿ Es demasiado tarde para decir que esa caminata por tu barrio me encantó? ¿ Es el tiempo indicado para decirte tantas cosas hermosas que me podes llegar a hacer sentir? Muchas veces pienso en las cosas que pude haber vivido con tu presencia y tu suspiro quejoso, tu mirada mientras mordes tu labio, tu risa incesante que tanta me revuelve el pecho como un juego de niños ¿Cómo pude haber vivido sin estar agarrado de la mano y con tu cabeza en mi hombro mientras veíamos películas? Sin querer ser Karina y Godard, sin querer ser algo más de lo que somos nosotros dos, me haces querer sentarme a esperarte con unas flores a la madrugada, me haces quererte tanto que borracho sólo pienso en cómo hacerte reír más que en las cosas tristes de la vida y cuando no estás, de alguna forma no respiro, si no estás dormir es difícil, si no estás te nombro, si no estás pienso que falta algo, si no estás pienso que la persona que saque la foto no lo haría como vos, si no estás no encuentro el fin de estar vivo, si no estás ¿quién va a entender la comunicación?, si no estás ¿a quién voy a molestar para hacer sonreír?, si no estás ¿quién va a poner esa canción que me desmorone?, si no estás la habitación me queda muy grande cuando siempre pensé en saltar de la ventana para respirar por el encierro.

De alguna forma “sos la hija y la heredera de una timidez vulgar” , lo marcaste en tu piel y yo ya había pensando en la vida como una destrucción de esa timidez llevando un romanticismo poco común, desde la muerte y la agonía es de dónde exactamente sale el amor de mi parte, viviendo la pureza del cariño sin miedo a que me mates con un comentario, una mirada, una daga o una palabra mal sonante. Desde el momento que te besé y sentí lo que sienten los pichones de pájaros al volar por primera vez, comprendí que podía morir porque encontré el fin del vivir, incluso siendo un fantasma sideral que recorre calle Mendoza, Santa Fé u las inhóspitas calles porteñas, pude compren la belleza de tu cabellera roja y que me encantaría que seas la persona que me acompañe a descubrir la vida de las personas que se levantan a las 7 de la mañana, hacen desayunos rápidos o corren para ir a un lugar, pero lo único que deseo es hacerlo dándote un beso en la espalda cuando no te des cuenta, corriendo de la mano preguntándonos si los demás también piensan como nosotros o pensando en el final del día para verte y contemplar la posibilidad que todo es por una razón particular, si el destino nos llevó a escribirnos mentalmente tantas veces que lo evitamos para no enredarnos en la infinidad de este mar frío que suele ser la vida en muchas cuestiones, al cuál le temo en el fondo porque no sé cuando te cansarás de mí nadar tan extraño, pero en este momento la sal que recorre mi cuerpo es lo último que me preocupa porque solo queda mirarte a vos en el infinito azul del misticismo de saber que pasa por tu cabeza cuando me ves. 

También pienso en descifrar cada código que envíes, aunque no sé siquiera si hay un código, porque hay una facilidad de entendimiento que nunca tuve y yo pensaba que tenía que mantener mi uniforme de piel humana para adaptarme a los demás cuando nunca pensé que iba a poder ser yo mismo en los ojos de los demás, capaz tenía que encontrar a esa persona que para ver si viene algo tengo que achinar los ojos ¿ quién diría que la persona que le otorgo toda mi visión a futuro esté tan ciega como yo? pero justamente en esa sensación está la partícula que nos une, porque si me tomas de la mano, iré al lugar más recóndito de este planeta porque siempre habrá una razón para que estemos en contra de la sudestada, en medio de la calle, en medio de la lluvia, en cualquier lado entra la razón del porque estoy ahí, que a mí me basta con la sensación de mirarte y decirte “che, vos sabes que vos y yo estamos juntos verdad?”, me des vuelta la cara y sonrías mientras yo estoy feliz de recordártelo.  Ahora no sé qué deparará, pero siempre voy a esperar que el sol llegue a julio para poder pasar un año con vos y que el frío nos aporte tantos besos y abrazos, viendo si como pienso yo, el amor sobrevive al invierno.

 

Imagen de portada, de archivo de la web. No es la tapa del libro

 

Material sin corrección