Ayer un hecho con un comentario de un Concejal, me trajo a la memoria hechos que se daban en el regreso de la democracia.
Eran tiempos en donde toda la sociedad estaba a prueba, después de tanto horror de los años vividos.
La extraña paradoja de estar en un comité radical, donde mi ex suegra, la primera, era el peso pesado del armado en su seccional. Allí había radicales de pura Cepa, de los viejos caudillos que pensaban que ganarían las elecciones por un estrecho margen.
Nunca pensé que vería a esos caudillos con lágrimas en los ojos, no de alegría, sino de saber que lo que habían armado, los dejaría marcados en su gestión.
Nunca habían pensado que el poner en las listas de concejales de Rosario, a muchos incompetentes, les traería tanto dolores de cabeza.
Sin embrago, al peronismo también le sucedía lo mismo.
Uno de los concejales electos, un tal Brevia, elegido en un lugar de privilegio, cuando se conoció una denuncia de un arreglito para una ordenanza, tuvo que dar explicaciones a los referentes de peso, a compañeros del partido. Nunca me olvido de aquella tarde. Suelto de hombros dijo: «muchachos, hay que aprovechar, si todos sabemos que esto en un par de años se termina y vuelven los milicos». Uno de los presentes que a viva voz lo increpaba por sus «arreglitos», se planto frente a el, y de un sonoro cachetazo en sus mejillas le espetó: «Por tipos como vos y los que te secundan, pasamos tantos años y tanta sangre derramada».
Al concejal, lo apartaron del bloque y con el tiempo escapó a España, sin embargo lo trajeron y tuvo que rendir cuenta a la justicia. Siempre el peronismo puso sus muertos, su sangre, sus luchas, en las primeras elecciones de medio término ese personaje, fue electo concejal y a pesar de no ser gobierno, el Concejo de Rosario desarrolló una intensa labor entre la convivencia de todos los bloques.
Que un concejal anteponga su ideología y la inmundicia de los votos no conseguidos, no amerita para desconocer un reclamo digno de ciudadanos que lo único que hacen, es hacer valer sus derechos que se consiguieron con sangre sudor y lágrimas.
Pero cuando más pienso, más tristeza me embarga, por que a pesar de tener todas las herramientas que la democracia le da para visibilizar estas cosas que les pasan a los vecinos que EL representa, su trabajo en el concejo es de un ostracismo total.
Claro, no es el único, pero eso no equilibra la balanza, al contario, nos hace repensar que cada día más, la sociedad tiene que saber elegir al hombre que verdaderamente los representes y sepa lidera el grupo que recomponga el tejido social tan destruido de nuestra sociedad y deje de lado el SALVESE QUIEN PUEDA, no es una quimera, es el verdadero desafío al que debemos poner como norte, si queremos tener una sociedad más justa, más soberana.
Lobos se enfrenta a visibilizar si la ÉTICA y el respeto a las instituciones, se podrán apreciar en el CONCEJO, o solo se verá el escarnio de la malicia, los egos, y el interés de aquellos que solo hacen lo que los grupos poderosos quieren.






