LA VERDAD DE LA MILANESA EN LOS NOMBRAMIENTOS DEL MUNICIPIO.
Las capas de cebollas en la superposición de funciones en el municipio.
Nuestro columnista Alejandro Ge, se explayaba en notas anteriores sobre el derroche de pesos que se gasta en sueldos jerárquicos, incluso arriesga la cifra que es determinante a la hora de pensar en cómo se gastan los recursos de los lobenses.
El utilizar un porcentaje por demás de significativos para sueldos de cargos políticos en desmedro de las mejoras paupérrimas a sus empleados de planta, incluso con valores que se ubican en las orillas de valores cercanos a la indigencia, hacen pensar que se piensa más en el nombramiento de amiguismos y concesiones de favores políticos que, dejan a la vista, acuerdos superfluos en vez de eficientizar las tareas de obreros de calle.
La reciente puesta en funciones de la Directora de desarrollo comunitario, sin cuestionar su buen nombre y oficio, hace pensar que los cargos jerárquicos de esa Secretaria, son una cáscara de cebollas con las funciones que se deberían realizar.
En la página del Municipio, se lee la MISMA descripción de tareas entre el Secretario Carlos Jorge, la Subsecretaria Miriam Lucavalli y la nueva directora. ¿Error, confusión o, tan solo una forma de disimular un nombramiento que, solo hace acrecentar la planta funcional, para que las cosas no se hagan.
LAS COSAS PARECE NO ESTAR CLARA, INCLUSO A LA HORA DE GASTAR EN APROVISIONAMIENTO.
A pocos km de Lobos, en una ciudad vecina, pudimos verificar que la compra de combustibles se hace en forma totalmente transparente.
Se licita el suministro total que ha de utilizarse, con empresas del Estado, por el suministro a granel de lo solicitado.
Una vez que se adjudica la compra y llegado el transporte, se verifica mediante técnico especializado si e combustible próximo a descargar es, el solicitado en la licitación.
Luego los combustibles se descargan en lugares acordes en instalaciones municipales y se produce el suministro bajo estrictas ordenes de entrega a los móviles del municipio.
Aquí en Lobos, nadie sabe bajo que criterios se distribuye en las unidades afectadas al municipio, mucho menos si se corresponde con los precios compatibles con lo solicitado.
El aquelarre de casi mil millones de gastos en combustibles, es un agujero negro en las cuentas locales que, pareciera ser nadie controla.
El uso indiscriminado para los traslados de funcionarios de todo tipo, desde y hacia sus domicilios, es un gasto que no debería afrontar el erario público, esto bajo el abultado salario que ostentan estos funcionarios.
¿Alguien le pondrá el cascabel al gato de estos gastos superfluos?





