Un fin de semana hermoso para aquellos que visitaron La Laguna de Lobos, pero…
El fin de semana se prestaba para pasarlo al aire libre, luego de los chaparrones que hicieron pensar que, los planes se harían trizas con el estado del tiempo, con el correr de las horas, vivimos momentos de esparcimiento para todos los gustos.
La Laguna de Lobos:
El camping del Club de Pesca estaba bastante concurrido, carpas casas rodantes, y mucha gente de afuera que apostó por un finde de pesca y esparcimiento, aunque algunos solo querían caminar y, disfrutar de un buen asadito.
Este cronista ingresó al predio para ver que pensaban los turistas de nuestra leguna.
Pedro de Ituzaingó: «Habíamos pensado venir ayer, por el viernes, pero nos asustó el pronóstico, así que cuando vimos que lo peor había pasado, encaramos temprano. nos hablaron de esta laguna vecinos de donde vivimos, ellos la visitaron hace algunos años y nos contaron que se pescaba bien.
La verdad a pesar de que le pusimos onda, preferimos pasear y conocer, nos desmoralizamos cuando vimos que es extraño que siendo un lugar tan prometedor, no la cuiden como debieran. Las orillas están llenas de basura, plástico, papeles, y restos de nevases que no debería estar, máxime que si cobran una entrada, nos debieran garantizar un lugar más agradable para aquellos que creemos en el conservacionismo.»
Se notaba que la familia estaba bien equipada para el camping, no eran improvisados. Pensamos que tal vez estuviera dolido por no haber pescado como quería, antes de preguntar a otro visitante, decidimos mirar por donde nos señalara el visitante.
Y, sí, nuestra mirada se detuvo cuando vimos al menos media docena de botellas de plástico, que flotaban cerca de la orilla, un poco más allá, restos de envoltorios de lo que debió haber sido un envío de delivery. Mas allá entre los juncos, una pareja joven renegaban contra los juntos, en medio de un agua verdosa y con bastante espuma que, le había ganado la intentona al pescador ofuscado que, de un tirón, decidió cortar la tanza de la mojarrera.
Ana y Juancho, de Lomas de Zamora: «Estamos desde hace tres días, vinimos el miércoles, nos bancamos la lluvia de anoche, todo bien, pero: Cuando era chico, veníamos cada vez que podíamos con mi padre, se sacaba mucho. Debe hacer como 10 años que no venía. Eran espectaculares los días que pasábamos con el viejo, la Villa era más chiquita, más acogedora, mejor mantenida, me parece. Pero, bue, en época de malaria quería mostrarle a ms dos pibes que era bueno con la caña, pero parece que no tengo suerte. Se nota un poco descuidada, tal vez si le pusieran un poco más de control las cosas se verían mucho mejor. Para el que viene a pasar u rato, se come un asadito, se toma un par de fernet y mucho no mira pero, los tiempos cambian y, cuando uno mira eso, señalando una botella de jugo vacía flotando, más allá una lata de cerveza tirada en la orilla, y, como frutillita de postre, desechos de tergopor de un envase de helados.»
Tomamos algunas fotos y encaramos para la rampa de la parte publica.
La pregunta que quedó flotando. ¿y turismo, o inspección o al menos medio ambiente, donde están?








