Una nota de color, para ser tenida en cuenta.
En 2018 la entonces gobernadora “Maru” Vidal decretó la muerte de Ferrobaires, afectando a 104 pueblos bonaerenses y a unos 670.000 habitantes de nuestra Provincia. Toda la infraestructura que nos pertenecía a los bonaerenses pasó al control del Estado Nacional.
A comienzos de 2025, el Senador Provincial Pedro Borgini presentó un proyecto de ley para revertir la situación mediante la creación de la Sociedad Operadora Ferroviaria de la Pcia. De Buenos Aires (SOFBA).
Se destaca una diferencia clave respecto a Ferrobaires: la nueva entidad podría operar «por sí, por intermedio de terceros o asociada a terceros», lo que habilita tanto la participación privada, como de un municipio cualquiera de la Provincia.
En forma complementaria al proyecto legislativo, el gobierno bonaerense, a través del Ministerio de Transporte y el ministro Martín Marinucci, viene trabajando con la Asociación Latinoamericana de Ferrocarriles (ALAF) para diseñar un Plan Estratégico de Desarrollo Ferroviario Bonaerense.
En la volteada de “Maru”, cayó la trochita que une al eje estratégico del Partido de Lobos, el que corre entre la Ciudad de Lobos y la comarca de la Laguna, hasta los galpones ferroviarios de Salvador María, pasando por la histórica y turística Fortín Lobos, en Villa Loguercio, antes de cruzar el pintoresco puente sobre el Arroyo Las Garzas. Paralela a la Ruta 205, convertida desde entonces, en única y exclusiva alternativa de conectividad.
Es lógico imaginar que, si el gobierno nacional concreta sus planes de privatizar los ferrocarriles, nuestra trochita se convertiría definitivamente en rezagos ferroviarios.
Transcurridos tantos años, al Municipio de Lobos nunca se le cayó una sola idea, para proteger el patrimonio ni el interés de todos los lobenses.
En Lobos, la dependencia municipal que se ocupa del transporte —en particular del tránsito y la movilidad urbana— es la Dirección de Tránsito y Ambiente Urbano, que forma parte del organigrama municipal, cuyo responsable seguramente no tiene la menor idea de que estamos hablando, y tampoco le interesa.
Hace tiempo ya, que la política municipal lobense discurre más en los barcitos del centro, que en los barrios o en el territorio real. Donde vivimos las 40.000 “nutrias” a las que, algunos políticos domésticos, parecen seguir confundiéndonos con inocentes lobos de mar, como hace 200 años.
El eje económico y demográfico de nuestro Partido, Empalme-Lobos-Laguna- Salvador María es el que, sin ninguna duda, marcará el desarrollo futuro de nuestra vida cotidiana, y de nuestras posibilidades de progreso.
Un vagón o trencito autopropulsado multipropósito del tipo “Tecno tren”, en muchas partes conocido como “Tren turístico”, con una trocha homogénea de 1.676 mm y 18,5 km de recorrido, podría unir desde Empalme hasta Salvador María, pasando por Lobos y Fortín Lobos, a velocidad de “saquemos fotos”, en la mitad del tiempo que tarda el colectivo 501 y al mismo costo, o menos.
Por hoy, olvidate del tren a Merlo. Estamos planteando un tema estratégico de conectividad interna, dentro de nuestro propio lugar en el mundo, donde transcurre nuestra vida cotidiana.
Hablamos de transportar a nuestros vecinos cuando van al médico, a trabajar, a comprar o a estudiar, a pescar o tomar mate los domingos en la Costanera. A turistas encantados con nuestro paisaje rural, que vienen a gastar su plata en los comercios de Lobos, generando trabajo para todos. A toneladas de toda clase de paquetes y mercaderías de consumo cotidiano, viajando de un extremo al otro de la trochita de Lobos.
Imagínate subirte un domingo en Empalme, y bajarte un rato después en la Laguna, filmando videítos en el viaje. Sin esquivar camiones, ni romper el tren delantero en un pozo de la 205, ni esperar dos o tres horas al 501.
Y si al 501 o a Lobosbus el asunto de que haya alternativas le da cosa, bueno compitan muchachos, que es lo que siempre reivindican. Hasta podrían tener alguna ventajita en una eventual licitación privada para su explotación, por conocer el “mercado” desde hace tanto tiempo, juntándola con pala sin ofrecernos nada nuevo a los lobenses.
Por supuesto que, luego de tantos años de abandono, el próximo gobierno municipal debería gestionar con nuestra Provincia ciertas inversiones y acuerdos. Para eso, se necesitarìa votar proyectos de país que incluyan a la Nación, a la Provincia y a Lobos. Pero aún en el peor de los escenarios, podrían ponerse a laburar y a gestionar, que para eso le garpamos siete palos por mes al Intendente.
En el mundo, en países latinoamericanos, e incluso en Argentina, sobran ejemplos de vagones turísticos exitosos que operan sobre viejas vías férreas en desuso, y que son económicamente operables y beneficiosos para la gente, con o sin ayuda estatal.
Solo es cuestión de renovar a nuestras inoperantes autoridades municipales, y a nuestros siesteros concejales de la escribanía de Salgado. Y hacerles llegar a los nuevos postulantes, en estas épocas electorales, el mensaje de que así, la cosa no da para más, y que exigimos ideas nuevas y actitudes diferentes.
Y que lo bauticen el Tren de las Nutrias, la Trochita de Lobos, o el Tren de la Pindonga. Porque el nombre, es lo de menos.






