En la ciudad de Lobos, cuna del nacimiento del General y tres veces Presidente de la República Argentina, los Peronista esperábamos algo más.
Desde temprano El Cuarto Poder, recibió mensajes si el PJ local, realizaría un acto conmemorativo al respecto de tan significativo recordatorio.
Al estar las líneas cortadas de contacto con parte de la dirigencia peronista, no se pudo ver si se pensaba en un comunicado oficial al respecto.
Apenas algo parecido a lo oficial, cuando desde el Museo se pudo ver un posteo sobre la fecha.
Este miércoles 1 de julio se cumplen 52 años de la muerte de Juan Domingo Perón. Más de medio siglo después, su figura continúa ocupando un lugar central en la historia política argentina y en el debate público contemporáneo. Para conmemorar la fecha, diversas agrupaciones políticas, sindicales y sociales suelen organizar actos de homenaje y reflexión en distintas partes del país, entre ellas la CGT y el PJ. En lobos, nada.
Hoy, a 52 años de su partida, la pregunta relevante no es si la Argentina debe “volver” a Perón, sino si su dirigencia política —peronista y no peronista— está en condiciones de recuperar aquello que hizo posible su liderazgo: la capacidad de interpretar a la sociedad real, de articular intereses diversos y de pensar el país como un proyecto colectivo y no como un botín circunstancial. Cuando la política se limita a administrar el conflicto permanente o se reduce al cálculo inmediato, la Nación se fragmenta y el pueblo queda a la intemperie.
Pareciera que la visita de Oscar Castelucci, no fue tomada en serio.
Perón dejó escritas múltiples obras (La Comunidad Organizada, Conducción Política y Modelo Argentino para un Proyecto Nacional, entre otras), donde expresa su filosofía y doctrina política, y que continúan siendo textos de consulta en el plano académico, aplicados a la vida política argentina y continental.
Algunos peronistas que, dicen serlo en la ciudad, deberían tomar la impronta de revisar estos textos y trabajar en serio por la recuperación de estas filosofías, especialmente en los barrios mas carenciados y expresamente en la juventud.
Mientras muchos de quienes aspiran a ocupar el sillón de calle Salgado, no alcanzan a visibilizar la imperiosa necesidad de revertir ciertas circunstancias que han hecho que los lobenses, no pueden ver reflejadas sus identidades con un proyecto que les permita dejar atrás el despojo de estos años de la derecha en la ciudad.
Por lo pronto, solo se puede vislumbrar quien acomoda a quién y eso, el pueblo ya lo conoce de memoria.





