Educar proviene del védico DEUK que significa conducir y, si le agregamos el prefijo e , solo determina la idea de conducir hacia afuera, permitiéndose que quien recibe la educación salga de su ignorancia. En realidad es unn verbo que lleva ínsito una paradoja. El propósito de educar, se cumplirá solo si se da a una persona los medios que le permitan resolver adónde quiere ir.
Educar es permitir en el educando la elección de la dirección que le quiere imprimir a su vida, en el ejercicio de su propia voluntad.
El educador promueve un proceso al término del cual, el discípulo piensa y actúa en fora contraria a él.
Dar educación es dar libertad y admitir en consecuencia la elección de metas y valores en sentidos aún contrarios a los propiciados por el maestro.
Los grandes discípulos que ha tenido el mundo, (Aristóteles de Platón y Jung de Freud), por decir dos al azar, han sido los ás grandes impugnadores de las teorías de sus maestros. La magnitud de un educador está en la capacidad de generar en sus discípulos ansias de superar eso que se les ha enseñado. Lo contrario no es educar sino instruir.
Ahora bien, si definimos esta palabra, veremos de acuerdo a su origen etimológico,(del latín introdure, intruso), significa entrar sin permiso, sin derecho. Por eso, si lo aplicamos, el discípulo en vez de levantar vuelo hacia sus propios descubrimientos, lo que hará será someterse a la autoridad que el maestro le impone, en vez de intentar su propia aventura de pensar y de vivir.
En los paises desarrollados la inversión privilegiada es, dentro del área de educación y de la investigación, pues la verdadera educación supone que los discípulos tengan la libertad de NO ser como el educador querría que fuesen, sino con las convicciones y motivaciones poderosas de saberse en posición de sus propias vidas.
Alfredo Barsotti





