La falta de actualización de las declaraciones juradas de Concejales, Intendente, funcionarios del DEM, y de Consejeros escolares, hacen trabajosa la posibilidad de saber las realidades económicas que, por ley deberían ser públicas, de todos los funcionarios que nos gobiernan.
Como si fuera una tragicomedia a la cual nadie le presta atención, pudimos visualizar en la página web del municipio que, incluso funcionarios renunciados y con término de mandatos cumplidos, nunca cumplieron con esta norma obligatoria.
Ni hablar de quienes están en actividad, ya sea los que quedaron de la última elección legislativa o quienes ingresaron.
El presupuesto del 2025 ejecutado y aprobado por mayoría en el Concejo Deliberante, dejó expuesto las inmensas cifras que cobran estos funcionarios elegidos en democracia, ajustando sus haberes año a año, por encima de los valores de la inflación, mientras que el pueblo que los eligió, así como los empleados que administra, apenas pueden cobrar sueldos por debajo de la línea de pobreza.
Sin embargo, vemos con asiduidad que algunos funcionarios disfrutan de ciertas comodidades que, difícilmente con su sueldo de funcionarios, podrían afrontar.
Eso sí, en un trabajo confidencial de este medio, se pudo constatar que algunos de sus familiares, estarían prestando servicio en instituciones oficiales, siempre en correlato que podríamos tildar de reunir informaciones que, luego se utilizarían en fruto de campañas políticas, nada nuevo, bajo este sol de la república pero, que serían prácticas que habría que desterrar.
El tráfico de influencias, utilización de información privilegiada, favores, etc. parecerían prácticas habituales que, a la luz del día pasan inadvertidas para el ciudadano de a pie.
Un ejemplo práctico y muy habitual, son los profesionales del derecho que suelen litigar dentro de los tribunales locales y, en horarios de trabajo, se los sele ver atendiendo compromisos en audiencias locales y, en muchos casos, atendiendo a clientes en oficinas del ámbito municipal.
Las horas extras que a veces se conceden a «ciertos» empleados municipales, no son por necesidades de contingencia, sino como premio a favores establecidos con sus jefes directos.
También fue hartamente demostrado que existían referentes seccionales con causas abiertas en la justicia que, eran utilizados en campañas oficiales.
Esta ciudad que no cuenta con una dirección de estadística, donde casi el 40% de la sociedad sufre de apremios económico, donde el hambre está dejando una huella impiadosa en un sector de la población que, víctima de estas circunstancias, funcionarios y partidos políticos, parecen mirar hacia otro lado.
Enfrascados en creer tener la solución, en intentar hacer valer sus egos personales por encima del diálogo y, el desarrollo de criterios consensuados que le permitan visualizar una prosperidad necesaria par el futuro inmediato, hacen que, para los los comicios que se avecinan, deberían presentar una alternativa diferente a la opacidad que, hoy día, parece imperar en el sentir de los lobenses.






