MENTIME QUE ME GUSTA. LOS BERRINCHES DE MILEI PARA TAPAR SU NEGLIGENCIA DE MANDO
El país estuvo acéfalo por 6 horas.
El artículo 93 de la CN, expresa claramente como se debe realizar la transferencia de mando en caso de que el Presidente realice un viaje al exterior.
El artículo 93 establece la forma de la asunción de dichos cargos: la exigencia de su juramento y toma de posesión.
Existe una larga y pacifica tradición democrática en la Argentina acerca del procedimiento a cumplir en el supuesto de “ausencia temporal del Presidente”. Esa práctica esta reforzada por la Ley Nacional Nº21.890 de Escribanía General de la Nación, donde se fija un procedimiento “especial”: en la misma Casa Rosada –ahí fue en la mayoría de los casos- se reúnen el Presidente y el Vicepresidente y en presencia del Escribano General de Gobierno –a veces acompañado por el gabinete nacional- se realiza una pequeña ceremonia que debe quedar reflejada y redactada en un acta notarial en un libro especial llevado al efecto y que se denomina “Libro de Juramentos”.
Así lo dispone la citada Ley en su artículo 8º al decir “El Registro Notarial del Estado Nacional llevara:…. c) Un libro de juramentos en el que se extenderán las actas de las asunciones, reasunciones y delegaciones del mando del Presidente y Vicepresidente de la Nación….”.
Es decir, que no sólo la tradición democrática ha impuesto ese procedimiento, sino que también la Ley Nº21.890.
Ahora bien, si no existió el acta, ni tampoco se respetó el protocolo, el único responsable de este desaguisado es el mismismo Presidente Javier Milei.
Esto daría por tierra, la pretensión de declarar inválida la sesión donde se expulso al Senador corrupto.
También deja al descubierto la falencia de no sancionar por parte del Presidente, al actual escribano General de gobierno por su increíble y garrafal error de omitir hacer firmar el acta de traspaso y, más aún, la salida del Presidente constitucional en uso del poder, de salir del territorio nacional, sin firmar el acta de traspaso.
Todo lo demás que se diga, es puro «piripipi» para ocultar una más de las brabuconadas y falencias en el uso del poder.





