Pasada la odisea de la falta de recolección de residuos en la primera semana de enero y parte de la segunda, parece que NADIE de la secretaría de Obras y servicios.
Públicos, entiende un comino de para que fueron nombrados.
El descontrol que existe en este área, parece no tener fin y, lo que es más preocupante, la FALTA DE REACCIÓN de las autoridades que nos gobiernan, ya parece un chiste de mal gusto.
De las palabras del Secretario de Gobierno, que quedó a cargo del ejecutivo, en un medio gráfico: sobre que, al tomar «sus merecidas» vacaciones, el Intendente habría dejado un cúmulo de tareas para que se mantuvieran ocupados, parece que no empezaron a leerlas.
Del «desafortunado» incidente en tránsito por la respuestas ofrecidas a ciudadanos quejosos, ahora se puede observar el aquelarre que se aprecia con empleados municipales dentro del ejido urbano.
Obreros sin la ropa de trabajo, normas de seguridad elementales quebradas, ausencia de personal de control, utilización de elementos de trabajo fuera de toda lógica de mantenimiento, vehículos del municipio en condiciones lamentables y, por sobre todo, obras que se realizan donde no existe una presencia activa de los órganos de seguimiento de personal del municipio.
1-Ya resulta inadmisible el estado de las unidades que el empleado municipal que trabaja en OSP, debe manipular. Tractores con enganches deteriorados, carretones sin seguridad en los estribos que utiliza el personal, carretones sin luces reglamentarias, camionetas con cubiertas en mal estado y enganches para acoplados que violan las normas básicas para estos elementos, suelen quedar colocados, algunos soldados que sobrepasan la línea del paragolpes.
Los operarios se los suele ver sin la ropa de trabajo, sin botines de seguridad y elementos de protección, guantes, cascos, anteojos, etc.
2- Obras en ejecución. En este caso nos referiremos al puente de calle 25 de Mayo.
Como se puede ver, y a pesar de que la obra la realiza un privado, las medidas de seguridad y el equipamiento, deben estar en condiciones.
a) No se pudo contactar NUNCA, las veces que este cronista pasó por la obra a tomar imágenes, personal alguno que controlara el equipamiento de seguridad y riesgo en el trabajo. Tampoco se pudo contactar en ninguna oportunidad con encargado profesional de la obra.
b)En notas anteriores, con imágenes que mostraban detalles de fijación y roturas de anclajes de premoldeado, reparadas deficientemente, las mismas se rellenaron.
c)Todo el primer relleno, se realizó con suelo vegetal que permanecía en el lugar
d)En las actuales fotografías se puede apreciar que donde debería estar como terminación una viga de hormigón arriostrada al conjunto, se construyó un murete con ladrillo hueco de cerámicos revocadas solo en la parte visible. Demás está decir que el revoque no es uniforme.
e)En el relleno con suelo vegetal, no se utilizó compactación mecánica, como debería haber sido, solo el pisado con la pala cargadora que lo realizaba.
Sin duda, la obra parece un desatino de conjunciones de albañilería que el tiempo dará su veredicto.
Conclusiones:
Toda obra pública, cuando se licita bajo el protocolo existente, contiene una serie de reaseguros legales, donde el comitente resguarda los derechos conferidos por la seguridad en el uso de los dineros públicos. Ante cualquier incidente por la ejecución de la obra, seguros de caución, seguros del personal de trabajo, seguros por la calidad de los materiales utilizados, etc. Todo esto significa dinero. Y, allí está la duda. ¿SE CUMPLE TODO ESTO, EXISTEN?. Porque una falta de inspección, la falta de personal técnico profesional en la ejecución de la obra y demás, es dinero que al contribuyente se le exige y, que de no hacerlo, alguien se lo queda.
Cosas para pensar.










